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El libro de tatooine. Secuela fanfiction de el libro de Boba Fett.

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eloivalls22
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El libro de tatooine. Secuela fanfiction de el libro de Boba Fett.

Postby eloivalls22 » Sat, 12 Feb 2022, 07:05

Esto es una continuación fanfic sobre El Libro de Boba Fett. Trata sobre como Boba intenta controlar Mos Espa así como las demás ciudades de Tatooine. Hay enemigos que se lo quieren impedir, como el dindicato pyke, que no se da por vencido o la nueva república, que no ve con buenos ojos el control de Boba sobre este territorio. Boba tendrá que hacer todo lo que está en su mano para consolidar su poder, ahora que ha conseguido el respeto que estaba buscando.

La historia de momento esta incompleta. Iré actualizando el contendo a medida que lo vaya escribiendo.




Prólogo
Habían pasado ya varios días de su victoria contra los pykes y la partida de Din y aun no se podía creer cuan cansado estaba. Habían sido días muy intensos. Debía controlar la ciudad, y para eso necesitaba recursos. Boba Fett no era tonto, sabia que su control ahora era fuerte debido a su reciente victoria, pero con la vuelta de los ciudadanos de Ciudad Libre en su territorio y con buena parte de la ciudad destruida era cuestión de tiempo que la situación se le fuera de control. Había perdido a los guardias gamorreanos y los modificados habían insistido en hacerles una tumba, por lo leales que habían sido hasta el último momento. Fue una ceremonia corta, pero necesaria, ya que Boba comprendía que esta muestra de respeta hacia sus soldados caídos, podía enaltecer mas su figura de líder respetado. Al fin y al cabo, eso es lo que había intentado conseguir con la batalla contra los pykes, batalla pero que sabia que no iba a ser la última.
Otro problema era el de Krrsantan. Boba lo necesitaba para mantener en paz la ciudad pero el wookie no hacia nada nunca por buena voluntad y aun menos gratis. Debido a que había gastado mucho dinero para reconstruir parte de la ciudad había tenido que recurrir a los modificados, que comprendiendo la situación, de buena gana vendieron sus motos a compradores de la Nueva República con los que habían contactado.
Aún no había tenido tiempo de rendir cuentas con los miembros restantes de las familias de Mos Espa que lo habían traicionado. No les haría nada, ya que eso seria una muestra de crueldad que los ciudadanos de la ciudad no verían con buenos ojos.
Estaba pensando en todo esto mientras el robot torturador le describía las noticias del día. Por un momento perdió el hilo de la conversación.
-Los miembros de las familias se han escondido. No hemos hecho aún una búsqueda ya que como usted buen sabe la gente necesita a los soldados que disponemos para ayudarles en la reconstrucción. -el androide mueve los brazos de un lazo al otro mientras habla. Muy común en él – Según me ha informado Drash se dice que parte de los miembros restantes siguen escondidos en Mos Easley y que también se ve que hay muchos pykes que aún no han abandonado el planeta y que están haciendo estragos en otras partes del planeta.
- Debemos ayudarles -dice Boba dirigiéndose mas a Fennec que al androide mismo -pero entiendo, y estarás de acurdo conmigo que debe ser cuando hayamos asentado realmente nuestro poder en Mos Espa
-No solo eso -afirma Fennec mientras sujeta su arma – debemos crear un ejercito. No sabemos si los pykes van a volver, y si lo hacen debemos estar preparados. No debemos dejar ni siquiera que entren en la ciudadanos.
Lo se, pero no es el momento. La gente ha pasado recientemente una batalla y necesita recuperarse. Es un enemigo al que debemos tener presente,a sí como a los miembros de las familias restantes. Por lo que sabemos, de momento, son nuestro enemigo prioritario.
-Yo no lo tendría tan claro. -boba se gira. El que ha hablado es el androide torturador, que se lo queda mirando.
-Aque te refieres?
- Justamente se lo iba a comentar en el transcurso de mis descripciones de los hechos del día. - el androide hace una pausa -La Nueva República ha enviado un holograma. Dicen que no pueden permitir que un antiguo aliado del imperio lidere a la gente de Tatooine. Esperan su respuesta
Boba ya había oído rumores de que la República quería dominar el planeta. Ya lo había intentado la antigua así como el mismo imperio y nunca lo habían conseguido y, ahora, como Tatooine tenia una estructura política débil, veían su oportunidad. Boba pero, sabia que la república también se estaba formando y que por ahora no era una gran amenaza para ellos. Lo que no esperaba, es que les disputaran el poder sobre el territorio tan temprano.
-De la república ya nos ocuparemos más tarde. Lo que hay que hacer ahora es conseguir créditos para lograr la reconstrucción de la ciudad y si podemos, poner escudos a la misma. Aún nos quedan créditos en el palacio, pero el pago de nuevos cazarecompensas y la reconstrucción de la ciudad todo se nos va muy rápido. Luego seguiremos hablando. Ha sido un día duro y necesito descansar.
El androide y Fennec se retiran. Saben que aun se esta recuperando de los tiros de Cad Bane y que le queda mucho trabajo por delante. A veces cree que su vida era mas sencilla cuando era un simple cazarecompensas, pero, tampoco quiere volver a esos tiempos.

Drash estaba esperando con los demás modificados delante del ayuntamiento a que llegaran Boba y Fennec. Hacia días que se hablaba sobre que querían hacer un ejercito permanente por si tenían que volver a luchar. No podían volver a permitirse que la ciudad quedara tan diezmada. Los ciudadanos no lo verían con buenos ojos. Ella al principio no sabia como interpretar el fin de la batalla. Al fin y al cabo había un nuevo Dymio en Mos Espa, y no tenía porque ser diferente a los anteriores. Pero no podía olvidar que Boba le había hecho caso en cuanto a luchar en la propia ciudad para proteger a la gente. Eso a lo mejor había provocado que parte de la ciudad quedara destruida, pero si se hubiesen atrincherado en el palacio los pykes habrían tomado mas fácilmente la ciudad y a largo plazo habría sido mucho mas duro para sus ciudadanos. Ella tenia claro que la destrucción que había habido en la ciudad era un mal menos, y por lo que había oído, la gente opinaba lo mismo. Se decía que eran los pykes los que habían atacado la ciudad, haciendo el atentado en el Santuario y que Boba era el que los había defendido, aún haber perdido muchos bienes muebles. Ellos, los modificados, o lo que quedaban de ellos después de la batalla habían aumentado la propagación de esos rumores, que , aun ser la verdad, eran noticias que debían llegar a todas partes.
Con ellos había gente de la ciudad que había acudido a la llamada de Boba. Se decía que querían unirse a sus filas ya que querían defender la ciudad y todo el planeta. Aparte a Drash, Fennec la había abordado el día anterior para tratar ciertos temas. La asesina del nuevo Dymio quería entrenar a gente no tanto para ser soldados, sino para ser guardaespaldas de Boba y ella, Drash, era una de ellas. La modificada se lo había comentado a Jo, la chica de Ciudad Libre con la que había peleado en la azotea. La joven muchacha no lo tenia muy claro pero era consciente que si no creaban un ejercito y unas buenas fuerzas de forma conjunta las ciudades de Tatooine caerían una por una. Necesitaban unidad y protección y parecía que eso Lord Fett se lo podía proporcionar.
Mientras seguía pensando dos personas salieron de las puertas del ayuntamiento. Fennec con sus ropas negras y Boba que llevaba su típica armadura mandaloriana. Los dos se plantaron delante del público expectante. Boba delante. Fennec detrás. Y a un lado, apareció Krrsantan o Santo, como le llamaban muchos de forma cariñosa. Era un gran apoyo para todos, y había sido de mucha ayuda durante la batalla. Eso no hacía pero, que entre parte de los ciudadanos creara cierta inquietud.
-Se os ha llamado para esta reunión porque había un tema serio que debía ser abordado. -La que hablaba era Fennec. Ella era muy buena con las palabras y en cuanto a representante de Lord Fett, no había otra figura más respetable que ella. -como todos habréis oído Tatooine necesita soldados. Necesita defensas. Y no solo Mos Espa. Como bién habéis oído hablo de todo Tatooine. Han pasado semanas desde nuestra victoria contra los Pykes y ya hay otras fuerzas que nos amenazan. La Nueva República quiere dominarnos, y el sindicato no es de los que se da por vencidos. Es muy probable que las dos fuerzas se unan para derrotarnos y arrebatarnos la libertad que hemos conseguido. Todos debemos recordar, aunque muchos de vosotros no habíais nacido, que la República en tiempos de las guerras clon pactó con el criminal y esclavista Jabba el Hutt para hacer su guerra contra los separatistas. Y esto puede volver a suceder, si sus intereses sobre nuestro planeta se intensifica. A lo mejor los lugareños de Mos Espa no lo saben, pero a esta reunión también han acudido ciudadanos de otras ciudades del planeta. Y es un tema que necesita tratarse. Necesitamos soldados. Somos conscientes que las reformas de la ciudad aún no están completa pero es una cuestión urgente. No podemos permitir que nos vuelvan a atacar y que al batalla se vuelva a producir dentro de la ciudad.
-Llevamos semanas desde la batalla y nadie nos ha amenazado -dice uno de los ciudadanos presentes -porque deberíamos gastar dinero en preparar soldados si no hay ningún peligro? Además, estamos en el borde exterior, alejados de todo. Por que iba la República ni siquiera a molestarse por nosotros - Fennec se lo queda mirando.
-La República ya se ha pronunciado – replica Boba -nos exigen que dejemos entrar sus fuerzas y que les permitamos la ocupación del planeta.
-Y eso es una cosa que no vamos a permitir -continua Fennec -la república es débil. Todos sabemos lo que hacía la República hacia años. Provocaba guerras. Quería tener a todos los planetas bajo control y cuando aparecieron unos planetas que no querían seguir en esa situación, como Umbara ocuparon el planeta y masacraron a parte de su población. Además, si dejáramos que La República se hiciera cargo de toda la administración del planeta, una supuesta caída de la república provocaría el colapso de toda nuestra economía y en consecuencia la ruina y hasta una guerra civil. Nosotros estamos pidiendo voluntarios. No vamos a exigir a nadie que se afilie al ejercito que queremos montar. Pero todos habéis sido testigos de lo que ha provocado una batalla a pequeña escala en nuestro territorio. -Fennec hace una pausa. Como asesina no esta acostumbrada a hacer discursos, pero según Boba es una cosa que se le da bien. Los ciudadanos la respetan, así como respetan a Boba, pero el respeto que recibe ella es mas porque la gente la escucha. Ella no sabe como sentirse respecto a eso. No ha tenido otra cosa que su oficio de asesina y no necesitaba ser respetada. Le bastaba con ser temida. Pero esto es una nueva cosa a la que se debía acostumbrar -entiendo que ha muerto mucha gente, y que aún estáis de duelo, a parte de que no habéis tenido ni un día de descanso en la reconstrucción de la ciudad. Pero no nos podemos relajar. Por eso mismo, hemos dejado hologramas por toda la ciudad con este mensaje para que la gente que este interesada venga al ayuntamiento y se inscriba para ser entrenado. Además hemos enviado mensajeros a las demás ciudades y otros a las tierras de los Tusken para notificarles sobre lo sucedido. Todo el planeta debe saber lo que ha sucedido en esta ciudad. Solo así podremos hacer frente a los adversarios, que muy probablemente están por venir.
Los ciudadanos empiezan a hablar entre si. No están muy seguros de que pensar. Lo que si tienen claro y agradecen es que el trafico de especia se ha terminado, y eso ha evitado que mucha gente muriera a largo plazo a causa de las drogas. Eso es motivo de agradecimiento a Lord Fett y a sus fuerzas. Pero no tienen claro, si inscribirse en un ejercito permanente es lo que deben hacer ahora.
-Una última cosa -continúa Fennec -además querré preparar a algunas personas yo misma como guardaespaldas de Lord Fett, como Los soldados de élite de Mos Espa. La diferencia es que el entrenamiento sería mucho más duro, pero a la vez muy probablemente las personas que lo superen no volverán a ser amenazadas nunca más. Eso es todo. Esperamos vuestra respuesta en unas semanas.
Antes de volverse hacia el ayuntamiento Fennec se queda mirando a Drash. Esa chica le gusta. Tiene la fortaleza suficiente para ser una gran soldado. Pero eso se tendrá que ver. De momento habrá que esperar a que el mensaje, quede bien impregnado e su cabeza, así como en la de todos los ciudadanos del planeta.

Parte 1


Es un día oscuro en Oba diah. Es decir, un día corriente para Tine Pyke, líder actual de los Pykes. Esta en su trono, con tres esclavas delante de él preocupado por lo que se avecina. Han perdido. Acaba de recibir la noticia y no sabe como se lo va a decir. Todo estaba en su favor. Habían conseguido droides que en su día el imperio había ordenado desmantelar y encima habían contratado a Cad Bane, que aunque estaba mayor seguía siendo de los mejores de la galaxia en su trabajo. Y aún así habían perdido. Habían perdido muchos efectivos y aunque el sindicato pyke estaba en uno de sus mejores momentos de su historia era un golpe muy duro para su imagen. Y ella no se lo iba a perdonar fácilmente. Pero debía contactar. Lo sabia. Tarde o temprano se enteraría y era mejor que lo hiciera por él mismo. Aunque probablemente ya había percibido algo. De golpe, hace un gesto con la mano y las esclavas se retiran, así como los soldados que estaban en las paredes vigilando todo lo que sucedía. Ya estando solo espera unos segundos. Entonces, después de reflexionar mucho se acerca a la mesa que tiene delante , clica un botón, se arrodilla y espera. A continuación vienen unos segundos muy tensos para él, ya que la próxima conversación que va a tener podría ser la última. De golpe aparece una imagen delante de él. Es una figura femenina, con túnica y con capucha. El sigue arrodillado, esperando a que la nueva figura emergente hable por primera vez. Esta se quita la capucha, y estando sentada como se encuentra, se inclina hacia delante.
-Querías algo? - su voz es muy suave, pero no deja de haber amenaza en la misma. Él la mira. Es una mujer de una tez amarillenta, con unos tatuajes en la cara que le bajan desde entre los ojos , bajando por la nariz y yendo a izquierda y derecha de su rostro. Los pykes no entienden que significa el tatuaje, y ella nunca se ha molestado en contárselo. Lo que tampoco entienden es porque lleva una arma en su cintura. Saben reconocer un sable láser, pero no entienden porque lo lleva si nunca ha tenido que usarlo. Hace años que los controla y nunca ha hecho falta. -estaba durmiendo tranquilamente. Lo que también les llama la atención son sus labios negros. Destacan bastante y a los pykes eso siempre les ha atraído -Estaba soñando con mi pasado. La verdad, nada relevante de contar. Dime porque me has despertado.
-Verá… las tropas que enviamos a Tatooine… verá… han sido diezmadas y se han retirado – dicho esto, se queda callado. Ella no dice nada y eso a él aún lo pone más nervioso. Debe decir algo -además… hemos perdido a los robots que conseguimos. Según me han informado, fueron destruidos por un rancor. Y se ve, que Boba Fett consiguió derrotar a Bane y lo terminó asesinando.
-Creo que ya he escuchado bastante. Como habrás podido suponer había notado una perturbación en la fuerza. Algo me decía que las cosas no estaban yendo bien. Pero esto… esto no solo nos hace perder dinero sino prestigio. Puede hacer que muchos de los territorios que tenemos controlados nos vean débiles y decidan rebelarse. Ya sabes que estamos lo bastante fuertes como para sofocar rebeliones en algunos sistemas, pero como continúen habiendo derrotas como estas más y mas sistemas se nos rebelaran. Y no solo esto. Ya lo hablamos ayer, sabes muy bien que la república está metiendo su asquerosa cabeza en nuestros intereses en algunos sectores. De momento su presencia la podemos controlar sin problemas pero si se corre la voz de lo que ha sucedido en Tatooine no solo los sectores aprovecharan en rebelarse, sino que la propia república aprovechara estas revueltas para hacerse con más y más sistemas
-E… entonces enviaré mas fuerzas en el sistema de Tatooine. Debemos…
-Creo que no me has entendido cara de sullustano. Lo que debemos hacer ahora es augmentar nuestra fuerza en los sistemas que ya tenemos bajo control. Bloquearles las comunicaciones para que los rumores de la expulsión de Tatooine tarden en llegar cuante antes mejor. Nunca hemos tenido una situación tan prominente como ahora. Y no podemos suceder que nuestro poder caiga porque haya unos cuantos emocionados que vean Tatooine como la nueva esperanza.
-Pero señora, si nosotros no hacemos nada, La República no tardará en intervenir en Tatooine.
-Tengo claro que lo van a intentar. Pero la república lleva tiempo intentando controlar demasiados territorios. No puede abarcar a todo. Y si los habitantes de Tatooine nos han echado a nosotros podrán hacerlo con la república. Nuestra prioridad debe ser el control absoluto sobre los planetas que ya controlamos. Ya tendremos momento de volver a atacar, Pero no podemos permitir que esta derrota implique otras muchas en otros sistemas que nos puedan hacer perder ganancias. Al menos debemos mantener las que ya tenemos.
-Como usted desee mi señora
- Ten algo en claro- de golpe oye un ruido. Es ella, que ha encendido el sable láser. Es la primera vez que lo ve encendido. A lo mejor es el primer pyke que lo ve encenderse. -de momento de dejaré seguir en el poder administrando nuestros negocios. Pero ten claro que si me vuelves a fallar, esta espada que estas viendo, será tu final. -la espada se vuelve a apagar, y sucede lo mismo con la conexión, desapareciendo el holograma. Él se siente mareado. Si él fuera el amo absoluto no dudaría en atacar. Pero no es así. Hace tiempo que los pykes perdieron el poder sobre su propio sindicato. Siempre estuvieron a la sombra de otros sindicatos como el Hutt, y luego se integraron en el Colectivo Sombra. El se acuerda. No es la primera vez que reciben ordenes de un usuario de la fuerza. Primero fue Maul, que terminó cayendo y fue dado por perdido en Malachor. Y ahora otra usuaria de la fuerza los controla. No es que le parezca mal en si, al fin y al cabo el sindicato nunca había sido tan fuerte ni había tenido tantas influencias. Pero igualmente hecha de menos esos tiempos en que los lideraba Lom Pike. Por desgracia fue asesinado por un lord Sith. Están fuertes y deben seguirlo siendo. Esta derrota ha sido imprevista, pero como le ha dicho su señora, es algo que se debe remediar. Ahora debe encontrar la forma de hacer frente a esta derrota.


Boba y los pykes no se equivocaban. Lo que había sucedido en Tatooine no había pasado desapercibido para las autoridades republicanas. En Chandrila, la nueva capital del nuevo estado que aún se estaba formando, los rumores no hacían más que circular. Como senadora y nativa de Ryloth pero antigua habitante del planeta desértico, Karani estaba muy interesada en lo que sucedía allí. Hacía semanas habían llegado los rumores de que el nuevo líder, Bib fortuna, que había sucedido a Jabba en el trono y que había hecho un trato con los pykes para seguir en el trono, había sido eliminado. Se decía que un hombre con armadura mandaloriana había tomado el trono, y que ese hombre era Boba Fett. Para la gente que vivía en Chandrila esa noticia no había tenido ningún tipo de credibilidad en un principio. Pero esos rumores se habían hecho tan fuertes que no había más remedio que aceptarlo. Boba Fett, el temible cazarecompensas que había trabajado para el imperio, seguía vivo y quería tomar el control en Tatooine. Bueno, según las últimas noticias que le habían llegado a Karani, había tenido una guerra contra los pykes, y él había salido victorioso.
Karani no sabia como debía sentirse. Ella había abandonado Ryloth en su niñez cuando el imperio tomó el planeta. Su padre había trabajado para ciertos sindicatos y con sus contactos la había podido llevar a Tatooine donde vivió la mayor parte de su vida. Pero su escape de su planeta natal tubo un precio. El transporte en el que viajaban fue atacado no sabe muy bien por quien y se estrellaron en el planeta , a poca distancia del puerto de Mos Easley. En esa caída ella perdió parte de un lekku y una mano. Nunca quiso substituirlo por partes robóticas q ya no quería olvidar su pasado pero la verdad, es que en el lugar donde se encontraba, tampoco necesitaba sus lekkus ni una mano. Su padre le consiguió un trabajo de cantante en una cantina y se pasó muchos años allí, bajo la protección de los jefes criminales más asquerosos que podían existir. Nunca la tocaron, debido a que los jefes le debían muchos favores a su padre, pero tubo que ver como esos criminales maltrataban a la gente y nadie hacía nada. El imperio no le prestaba mucho atención a Tatooine. Aunque años más tardes se enteró de que Darth vader casi mató a Jabba y terminó con el consejo Hutt, Tatooine siguió siendo tierra de criminales y la pobre gente que vivía allí no tenia oportunidades. Ahora, con el fin del Imperio, y el nacimiento de la Nueva República Karani veía una nueva esperanza. Una nueva esperanza para que todos los planetas estuvieran libres de criminalidad, y sobretodo Tatooine, el planeta en el que se había pasado tantos años viviendo y que lo quería como su segunda casa. Cuando la guerra civil galáctica estaba en su etapa final Karani escapó de Tatooine y volvió a Ryloth, desde donde se unió a los rebeldes y ganó tanta popularidad que consiguió ser representante del planeta en el nuevo senado de Chandrila. Ahora se encontraba en las puertas del mismo, y necesitaba convencer a la Canciller y a los demás representantes de que atacar Tatooine debía ser su prioridad. El planeta se había pasado demasiado tiempo bajo el dominio de criminales, y dudaba mucho de que Boba Fett, revivido como Dymio del planeta, fuera a hacer ningún cambio. El planeta acababa de vivir una batalla y probablemente estaban en reconstrucción y recuperación de las ciudades. Era su oportunidad de hacerse con él.
Cuando la reunión en el senado empezó, se dio cuenta de que no era la única que pensaba lo mismo. Representantes de planetas del borde exterior que se habían visto obligado a exiliar-se debido a la intervención del imperio estaban de acuerdo con ella. Creían que aunque la república se estaba formando y quedaban remanentes imperiales que aún hacían estragos en ciertos mundos, Tatooine debía ser una prioridad. Debian tomar el planeta como muestra de fortaleza, como prueba de que la nueva República era suficientemente fuerte para acabar con la criminalidad que tanto tiempo había imperado en al planeta dominado anteriormente por Jabba. Otros senadores pero no estaban de acuerdo. La república no tenia suficiente fuerza para hacer un gran ataque en el borde exterior y si fracasaban podía ser aprovechado por los remanentes imperiales o otras fuerzas para hacer estragos y debilitar al nuevo poder emergente. Pero todos sabían, que si tomaban Tatooine, nadie dudaría ya de su poder. Pero también, todos comprendían que la República no se podía presentar como una conquistadora, como un estado de ocupación que obliga a la gente a estar bajo su dominio. Por eso, cuando Karani intervino, dijo lo que cría que les convenciera a todos.
-Todos conocéis mi historia. Todos sabéis que crecí en Tatooine y a lo mejor pensáis que mi juicio esta nublado por mis sentimientos hacía el planeta. Pero yo mejor que nadie sabe la situación que se vive allí. La gente vive con miedo. Cuando Jabba dominaba el planeta solo valía su palabra, y después de su muerte varios Jefes criminales intentaron tomar su poder. Y uno de estos, como habréis escuchado, es Boba fett -hace una pausa. Como ella suponía la noticia de lo sucedido en Tatooine estas últimas semanas había llegado a oídos de todos. -si, el infame Boba Fett que secuestró al héroe de guerra Han Solo ha sobrevivido y ha tomado el planeta como suyo. Probablemente habrá esclavizado a la gente, eso no lo sabemos pero no importa. Trabajó para el imperio y para otros jefes criminales y es de suponer que aprendió mucho de ellos. Debemos intervenir, pero como ya habéis dicho, no podemos hacerlo sin más. Necesitamos una excusa y por primera vez, como excepción, esta excusa deberemos crearla nosotros.
Hay parte de los integrantes que empiezan a gritar. Dicen que eso solo lo haría un estado autoritario, que no es parte de la imagen que quieren dar. Son una democracia, no pueden crear una excusa para atacar un planeta que no les ha pedido ayuda. Karani ya se esperaba este alboroto. Sonríe. Era el momento que estaba esperando desde hacía tiempo.
-Estamos en un momento clave. La galaxia está esperando a ver si de verdad somos un poder fuerte, capaz de garantizar la paz y a la vez asegurar sus libertades. Debe haber una excepción para conseguir lo que la galaxia necesita. Debemos tomar el planeta, y para hacerlo necesitamos que la gente del mismo se encuentre en tal grado de desesperación para que la gente nos pida ayuda. Se que lo que voy a decir no os va a gustar. Pero debe hacerse. Tatooine debe ser liberado de los jefes criminales ya sea por las buenas o por las malas. Propongo que difundamos la droga que se crea con la especia por el planeta. No la estaríamos introduciendo, esa especia se extrae de allí. Pero debemos difundir el consumo de la especia para que el gobierno de Fett quede desestabilizado. Que llegue a tal grado de descontrol la situación que el no la pueda controlar. Sé que lo que estoy diciendo no es de vuestro agrado. Podéis pensar que poco nos diferenciaría de los pykes si hiciéramos eso. Pero nosotros lo hacemos por una buena causa. Lo hacemos por la libertad de la galaxia. Y para que esta nos vea como liberadores, y se unan mas sistemas a nuestra causa debemos dar la imagen de que en los planetas que no están bajo la administración republicana impera la droga y el desorden. Todos sabemos que si difundimos el consumo de la droga creada a partir de la especia, mucha gente morirá. Debemos ser conscientes de ello. Pero durante la guerra, cuando luchábamos contra el imperio, cada vez que derribábamos un caza estábamos matando a alguien. Y cuando hicimos explotar las dos estrellas de la muerte millones de personas murieron. En las dos ocasiones. Y en las dos ocasiones fue por una buena causa. Por la galaxia. Esto es lo mismo. Yo he vivido en Tatooine, y a lo mejor pensáis que no me importa la gente. Pero porque me importa y quiero que sea libre digo lo que estoy diciendo. Y si lo vamos a hacer debe ser ahora. El planeta es débil. No hay un gobierno fuerte que pueda evitar que difundamos la especia de forma clandestina, con la ayuda de ciertos contactos que yo tengo allí. Tatooine debe ser liberado, y nosotros seremos los que lo logremos. -se calla. Llevaba días preparándose este discurso, y por lo que puede ver, no ha gustado, pero a la vez, puede ver que la gente comprende la necesidad del mismo. No volverán a tener una oportunidad como esta, y esto, lo comprenden todos.
Al final se decide que la reunión ha terminado y que los diferentes senadores irán a deliberar. Karani está contenta. Sabe que harán lo que ella ha propuesto. La imagen y el poder de la república, dependen de ello



Boba necesitaba soldados. Eso lo sabia él y lo sabia Fennec y al parecer, el discurso de su mano derecha había dado sus frutos. Su mensaje había llegado mas allá de los rincones de Mos Easley y Mos Espa. Muchas de las casas individuales que había repartidos por el territorio habían enviado a un hombre o mujer para unirse a sus tropas. Personas que por lo que él sabia, se habían unido de forma voluntaria. Y para su sorpresa, incluso había llegado gente de otros planetas del borde exterior. Personas que por algún motivo o otro tenían relación con Tatooine , y ante su llamada habían acudido para unirse a su lucha. Pero la gran mayoría no eran soldados. Había ex-esclavos de Nal Hutta y antiguos trabajadores de las fabricas de armas de Lothal. Gente que no estaba formada pero que quería buscar-le un nuevo objetivo a su vida. Y trabajar para el hombre que había liberado el planeta de la ocupación de un sindicato como el d ellos pykes parecía un buen motivo por el que dedicar el resto de su vida.
A Drash se le había encargado recibir a uno de estos grupos que en teoría tenia que llegar a primera hora de la mañana en un vuelo comercial. Este había sido pagado por el propio Boba, cosa que hacía que ella valorase aún más a su jefe. Cuando lo conoció pensó que era un jefe criminal más, pero cuando vio que se dejó la piel para defender la ciudad igual que los otros soldados se ganó su respeto por completo. Y ahora estaba allí, esperando la llegada de supuestos futuros soldados que les ayudarían a mantener orden en las fronteras de las ciudades, i consolidar su control sobre la ciudad. Ser parte de un nuevo orden se le hacía raro. Siempre había sido la chica de calle que tenia que procurar no meterse en problemas y ahora, formaba parte de el nuevo objetivo no solo de control del planeta, sino de lucha contra aquellos que lo quieren esclavizar. Se le hacía raro pero a la vez la motivaba muchísimo. Tenia un motivo por el que luchar, y eso era algo, que como los que estaban a punto de llegar, era lo que siempre había estado buscando. Siempre había creído que el pertenecer al grupo de los modificados ya era motivo suficiente para seguir viviendo. Tenían la idea de que al estar modificados eran especiales i al estar contratados por Lord Fett, muchos lo vieron como una muestra de que tenían razón, Que al estar modificados eran superiores y que Boba lo había visto y que por eso había decidido contratarlos. Pero Drash nunca había pensado así. Ella simplemente se había unido a ellos ya que no tenia otra cosa que hacer. Había sido abandonada de pequeña por su madre. Bueno, mas bien dicho esta la había intentado vender como esclava ya que sus padres no la podían mantener, pero su tío al enterarse de esto se la levó a Tatooine. Sus padres no la buscaron, al fin y al cabo lo que querían era deshacerse de ella . Una vez estuvo en Tatooine su tío se fue, ya que su presencia en el planeta la podía perjudicar y Drash sola, tubo que hacer frente a un planeta hostil, completamente ajeno a ella. Pero tubo suerte de conocer rápidamente a los modificados. Ella no quería desprenderse de su brazo para crearse uno robótico, pero si quería ser protegida por esa gente debía adaptar-se. Ninguna de las alternativas que le ofrecía el planeta la convencían de que pudiera haber una alternativa mejor. Y por eso, se puso u brazo robótico y se integró en su nuevo grupo. Y ahora, estaba esperando a personas con las que se podía sentir relacionada. Gente que huía de lo que conocía, y que se venia a un planeta a buscar una nueva vida. Igual que ella en esos tiempos pasados.
Al cabo de unas horas de espera finalmente llegó el transporte que estaba esperando. Tarde pero llegó y cuando la nave pisó el suelo y las puertas se abrieron, Drash no pudo hacer otra cosa que sorprenderse. Nunca había visto personas de esta especia. Era parecidos a los twi’leks pero a parte de los lekkus llevaban una especie de cuernos en la cabeza que por lo que sabía se llamaban montrals. Por sus colores de la cara finalmente pudo deducir que esos nuevos integrantes eran togrutas. Pudo contar entre unos 30 o cuarenta togrutas, tanto hombre y mujeres y incluso niños, la mayoría de ellos con ropajes destrozados. Drash no recordaba haber visto nunca un Togruta en persona y la verdad, es que no entendía que hacían tantos miembros de esta especia tan alejados de su planeta natal, Shili. Se presentan delante de ella. Saben quién es ya que se había presentado en forma de holograma en su nave para darles la bienvenida, pero ellos no se habían dejado ver. Ahora sabe porqué. No parecen personas que puedan luchar y aguantar en el intento. AL parecer su cara lo refleja, ya que una mujer, que por lo que podría decir tiene unos treinta años se adelanta y hace una breve inclinación de cabeza.
-Supongo que no era lo que esperaba -su voz es muy suave aunque su mirad muestra una dureza muy marcada -pero no se confunda. Muchos de nosotros formamos parte de las milicias rebeldes en defensa de Shili. Muchos de nosotros fuimos llevados a Nal Hutta como esclavos durante las primeras décadas de formación del imperio, y ahora que los hutts tienen sus propios problemas en su planeta, no le prestan mucha atención a los esclavos, y por eso muchos como nosotros hemos escapado.
-Entonces, ya sabéis luchar?
-Deberemos practicar para recordar nuestro entrenamiento y enfortecer nuestros músculos, pero si, la mayoría de nosotros sabemos luchar. La llamada de Lord Boba nos dio esperanzas. Sabemos que luchó con el imperio, pero comprendemos también que al ser un caza recompensa no le era leal a nadie. Por las noticias que nos han llegado, parece que ahora es diferente. Y eso, nos ha dado esperanzas a todos. Mi nombre es Suat’na, representante de este grupo de Togrutas escogida per mis propios compañeros.
-Es probable que una vez que las cosas se hayan solucionado en Nal Hutta, los hutts os vengan a buscar?
-Hemos dejado evidencias de nuestra posible muerte. Hemos sido precavidos. Hay muchos conflictos locales ahora mismo en el planeta. No es difícil de creer que un grupo de esclavos togrutas haya muerto bajo el ataque de un sindicato enemigo. -Drash no sabe si creérsela. Al fin y al cabo son personas desesperadas por abandonar una vida de esclavitud, y podrían inventarse cualquier cosa para escapar de su antigua vida. Pero necesitan gente, y toda persona que pueda ayudar debe ser bienvenida.
-Otra cosa, quiénes de vosotros son los mejores luchadores? No solo necesitamos soldados, sino una élite para misiones especiales o para proteger a Lord Fett, que mientras administra y dirige la ciudad muchas veces está desprotegido. -Suat’na gira su cabeza y estira el brazo a un chico joven, que podría tener unos 20 años. Él avanza con paso decidido levantando polvo a cada paso que da. El chico dice que se llama Kanima y que luchó siempre a primera línea cuando tenia entre 12 y 13 años contra el imperio. Se ve que se ha pasado toda la vida luchando. Él y Suat’na son los únicos que se ofrecen voluntarios, o que al parecer son capaces para formar parte de la élite.
Drash se los mira a todos. Fennec quiere que ella forme parte de ésta élite que están creando y a ella, esta confianza por parte de la maestra asesina la pone nerviosa pero a la vez le emociona. Es un objetivo que le emociona, pero ella no tiene esa apariencia de gente confiada que tienen los togrutas que tiene delante. Igualmente está motivada. Fennec confía en ella, la quiere entrenar, y al parecer,a eso es a lo que se dedicará el resto de su vida.


Fennec observa a Boba. Él lleva semanas administrando y ayudando en la reconstrucción de la ciudad. Como bien dijo desde el principio quiere ser un líder respetado, y eso no solo se consigue ganando una batalla. Tiene que hacerse ver por la gente. La gente debe ver que se preocupa por ellos y que no es un jefe criminal más. Lleva días ayudando en la reconstrucción de la ciudad, y negociando con las demás ciudades del planeta para que acepten su liderazgo como Dymio sobre el planeta. Hasta ahora no ha habido problemas. Ante una supuesta amenaza exterior las demás ciudades hasta agradecen la unidad del planeta y que haya alguien fuerte que los represente. Y por eso Boba quiere hacerse ver como alguien importante que los puede proteger. No solo para garantizar su poder en Mos Espa, sino en todo el planeta. El hecho de ganar una batalla contra los pykes no le aseguraba nada y Fennec cree que el hecho de que boba comprenda eso le hace ser muy inteligente. Ella nunca hubiera pensado que terminaría así, siendo la mando derecha de un Dymio en un planeta que no quería dominarlo a base de miedo y a la fuerza. Siempre había trabajado para sindicatos criminales o el propio imperio los cuales la enviaban a matar gente que en un principio podría ser inocente. Pero eso a Fennec entonces no la preocupaba. Pero todas las decisiones que había tomado entonces la habían llevado a estar al borde de la muerte. Y curiosamente, lo mismo le había sucedido a Boba Fett. No lo conocía de antes pero sabe que los dos han cambiado. Al estar tan cerca de la muerte por fuerza debían cambiar. Los dos se deben lealtad el uno al otro, y eso no hay quien lo pueda romper. Lo que se le hace más extraño pero, es que ahora en vez de asesinar tenga que entrenar a otra gente para que aprenda a hacerlo. Boba dice que no les estaría enseñando a asesinar, sino a aprender a defenderse más eficientemente. Para Fennec es lo mismo, al fin y al cabo, es entrenar para terminar con la vida de alguien. Pero tampoco le importa demasiado. Es lo que mejor se le da. Matar a la gente es a lo que se ha dedicado a lo largo de su vida, y nunca le preocupó si estas eran buenas o malas personas. Ella solo hacía su trabajo. Pero parece, que junto con Boba las cosas van a cambiar. Primero tubo que ayudar a salvar a un niño de las manos de los imperiales y ahora esta ayudando a proteger a la gente de un planeta de los sindicatos criminales. Le hace gracia como llegan a cambiar las cosas en poco tiempo.
Ahora mismo está con parte de los voluntarios que se han ofrecido para formar parte del ejercito. Están en espacio-puerto, entrenando mientras van llegando los transportes comerciales. No están en el medio, dificultando su aterrizaje, pero el único lugar lo suficientemente plano para entrenar sin que la arena los molestara. Además es un lugar donde la gente los puede ver, y para cada multitud que se interesa en sus actividades siempre hay alguien que se une a sus filas. Más adelante les hará entrenar en el desierto. Viven en Tatooine y deben aprender a adaptar-se al entorno pero de momento esto es un buen comienzo.
La mayoría de gente que tiene delante estuvo presente en la batalla contra los Pykes. Están los modificados, parte de la gente de ciudad Libre, junto con Jo, que aceptó la oferta de Drash de ser compañeras en la élite del ejercito de Lord Fett y además, están los togrutas que llegaron recientemente de Nal Hutta. Pero para su sorpresa también se integraron civiles de la misma ciudad de Mos Espa, gente que aunque no tienen ninguna experiencia con armas, están más que motivados para aprender y empezar a defenderse de sus enemigos. Con esta motivación, Fennec tiene más que suficiente para empezar con ellos.
Los togrutas son buenos. Drash ya le avisó de que muchos de ellos habían sido entrenado pero aún así, le sorprende su disciplina. Aún no ha podido hablar con la líder de este grupo pero está ansiosa para que ese momento llegue cuanto antes. Tienen muchas cosas por hacer, y cuanto antes lo hagan mejor. Ahora mismo son débiles, y a Fennec le da la impresión de uq ella tormenta se va a desatar por segunda vez, y esta vez, puede ser mucho mas desastrosa. Como ha oído muchas veces, en una guerra no hay un bando ganador. La esperanza que tiene, eso si, es que si se tienen que enfrentar a alguien otra vez esta lucha tarde en llegar.


Mientras los nuevos soldados se estaban entrenando en las arenas de Mos Espa, en Oba Diah una mujer, con un sable láser y tatuajes en la cara ha sido despertada. Había estado meditando y se había quedado dormida. Había estado soñando en sus tiempos en la academia Jedi, cuando aún era muy inocente y había creído fervientemente en los caminos de los Jedi, y sobretodo en su maestra Luminara, que tanto le había ayudado siempre. Pero una llamada holográfica la acaba de despertar. De mala gana se levanta y va hasta el robot astromecànico que está sonando. Cuando esta delante de él le ordena que deje entrar la holoimagen y de golpe se le aparece un pyke, el mismo Pyke con el que estuvo hablando el otro día. El líder al menos en imagen pública de los pykes.
-Por que me molestas? No puedes encargarte tu de la administración de nuestros negocios? -suena más brusca de lo que en realidad quería ser. Tampoco le importa, ero ella normalmente, o al menos eso cree, sabe controlar sus apariencias y sus emociones.
-Verá, es que hemos recibido una llamada importante de otro sindicato y creíamos que debía estar enterada.
-Se supone que tu eres el que debe negociar, para eso te puse a cargo.
-Ahora es diferente señora…
-Y eso por que?
-Pues verá, nos ha llamado el sol Negro, que si, que lo sé, que no es una novedad. Pero hemos creído que debía saber que se han enterado de que hemos perdido en Tatooine y que quieren unirse a nosotros para controlar definitivamente el planeta… todo bajo nuestro control…
-Llámalos! - ella no se esperaba esto. Los contactos que tenían con los otros contactos eran puramente comerciales, pero esto era diferente. Lo que ofrecían era una alianza, que aunque aún no le veía lógica, les podía ser provechosa. -llamalos ahora mismo y veamos que nos tienen que decir.
-Señora, están esperando. Ya están en llamada, y esperan que usted la coja. - ella cuelga, y le ordena al astromecanico que le transmita la llamada entrante desde el sol negro. El droide obedece y una nueva imagen aparece como un holograma. Es una figura alta. Un hombre alto de complexión fuerte. Tiene la cara de tono verdoso y una barba que le cubre buena parte de la cara. Ella sonríe -veo que el sindicato del Sol Negro nos envía a uno de sus secretarios. En que puedo ayudarlo? Me han comentado que quería hablar conmigo.
-Verá señora. El sindicato del Sol Negro como los demás estamos al tanto de todo lo que sucede. Y solo actuamos cuando le vemos un claro beneficio a nuestros esfuerzos. Aunque esto usted ya lo sabe -se aclara la voz – El motivo de la llamada no es solo por la derrota del sindicato Pyke en Tatooine sino porque nos hemos enterado recientemente que tienen algunos problemas en vuestros planetas colonizados y queriamos aprovechar el momento para llegar a un acuerdo que nos pueda beneficiar.
La imagen del holograma tenia razón y eso, a ella, le dolía aceptarlo. La rebelión en los planetas que tenían bajo su control no habían tardado en producirse. Eso ya se lo esperaba, lo que no esperaba es que llegarían hasta las minas de Kessel. Eso le preocupaba, ya que quería decir que si no actuaban con mano dura i de manera muy rápida las rebeliones no solo acabarían con su prestigio, sino con su control en varios sistemas. Las cosas se habían precipitado, y ahora el Sol Negro se presentaba ante ellos con una supuesta oferta. Los del Sol Negro no tenían suficiente fuerza para suponerles una competencia, eso lo tenían todos claro, pero una unión podría ser muy beneficiosa. Y una anexión aún más. Esta alianza ya se había producido antes, bajo la acogida del Colectivo sombra, pero esa unión hacía tiempo que se había roto. Ella, habiendo analizado lo que le ha comentado, le pide que continúe.
Los Del Sol negro estamos en decadencia. Aunque hoy en día somos uno de los sindicatos más importantes lo estamos. Hace tiempo que lo estamos, y no nos preocupa reconocerlo. Somos realistas, y ante la evidencia debemos hacernos a la idea. Pero en contra de lo que muchos creen aún tenemos mucha fuerza militar. En unos años podríamos caer como organización y por eso, le he llamado. A lo mejor le sorprende, ya que tenemos controlados muchos sistemas, pero no tenemos la fuerza para hacernos con más. Y eso, tarde o temprano provocará que caigamos. Por eso, le ofrezco un trato, una alianza, o si lo prefiere una unión de los dos sindicatos bajo vuestro liderazgo. Y se preguntará, supongo, que ganan ustedes con ello. Nosotros nos comprometemos ha ayudarles en las rebeliones de sus sistemas, y cuanto lo hayan solucionado, queremos atacar de forma conjunta. Nos han llegado informes de que eso usted no lo ve con buenos ojos, pero como le he dicho, nosotros le garantizaremos el control de los sistemas que se le puedan rebelar. La cuestión es que también nos ha llegado informes de que El Amanecer Escarlata también quiere hacerse con el planeta, y si lo consiguiera tendría demasiado poder. Debemos hacer una alianza. Y nosotros, para que vea que vamos enserio, le pedimos una comisión del 40% de las ganancias de la especia del planeta cuando este haya sido conquistado.
-Hasta que no me ha dicho esto último no me lo estaba creyendo -dice ella, riendo a carcajadas -verá, supongo que me ha llamado a mi porque sabe cuanto me molesta enrollarme con los tratos. Me parece un buen trato que tendremos que analizar más a fondo. Primero debemos garantizar el control absoluto sobre los sistemas que se nos están rebelando y también sobre los que se nos podrían rebelar. Puede estar contento , es un hombre persuasivo. Hasta hace poco ni se me habría pasado por la cabeza volver a atacar. Pero las cosas hab cambiado. He hablado. Ya le volveré a llamar confirmando mi respuesta. - y dicho esto corta la comunicación. Esto es lo que a ella le gusta. Conversaciones cortas. Tratos sencillos. Se puede llegar a un acuerdo si se va al grano. Siempre lo ha visto así, y aunque el control de los sistemas y la preparación de un nuevo ataque puede tardar tiempo, y puede ayudar a Boba Fett a hacer lo mismo, es un riesgo que debe asumir. Debe tenerlo todo controlado. Así es como consiguió controlar el sindicato Pyke, ya sí es como va a seguir.
EL representante del sol negro ha hablado del interés del Amanecer Escarlata en el planeta. Siempre ha tenido interés, pero nunca ha intentado nada. Y si lo intenta, ya se ocupará ella de darles un mensaje. De la República pro otra parte ella no debía preocuparse. Como había supuesto, no tenían suficiente fuerza para hacer ningún ataque aunque lo desearan. No estaban haciendo siquiera preparativos y eso a ella le daba gracia. Podía tardar, pero el planeta sería suyo. Cuando lo tuviera controlado y el comercio total de la especia de Tatooine estuviera en sus manos su sindicato seria invencible. Y cuando no necesitara al Sol Negro… bueno, ya vería lo que haría.
Si la líder del sindicato Pyke, y nadie para variar, se preocupaba de que la república actuara en el planeta desértico era porque la senadora de Ryloth así lo había querido. Karani había querido que la reunión del senado fuese un secreto, y que muchos de los miembros del mismo no estuvieran presentes. Solo habían estado aquellos que pudiesen tener un interés en el planeta, aunque había sido complicado convencer a ciertos senadores para que les ayudaran cuando llegara el momento. Karani sabia que sus planes no podían salir de allí. Debían quedar como salvadores ante toda la galaxia, y para lograrlos, sus métodos debían quedar en secreto. Era lo mejor. El destino entero de la galaxia, el el poder de la República dependían de ellos, y sabia que había muchos senadores débiles, que eso no lo comprenderían.




Llevaban varias semanas entrenando cuando finalmente Jo fue a Mos Espa para unirse a sus filas. Hasta entonces no había podido. El Marshall había sido herido y ella había tenido que hacerse cargo de la seguridad de Pueblo Libre. En realidad había querido unirse a los de Mos Espa desde el principio. Drash le había caído bien. Habían luchado codo con codo y por lo que había percibido luchando en la azotea contra los droides, se compenetraban bien. Pero ahora que Copp se había recuperado y había vuelto a lo que antes era Mos Pelgo, ahora ella ya podía hacer lo que hacía días que quería hacer. Ser entrenada por Fennec Shand junto con Drash. Cuando llegó al puerto donde se suponía que estaban entrenando no le costó mucho deducir hacía donde tenía que ir. Hacía la otra punta donde ella se encontraba había una gran aglomeración de personas, público por lo que ella suponía, y más allá de ellos se oía un gran griterío. Fue hacía allí y se encontró con personas en parejas luchando entre sí y a Fennec dando ordenes. Era un entrenamiento de lucha a cuerpo a cuerpo, aunque era una cosa que a Jo le extrañaba. Al fin y al cabo en la batalla contra los pykes en ningún momento habían tenido que pegarse con ellos. Todo el conflicto había sido un tiroteo. Pero suponía que Fennec tenía sus motivos para hacer el entrenamiento de esta forma. Ella había llevado su rifle pensando que el entrenamiento sería de puntería, pero por lo que podía ver estaba equivocada. Ella nunca había sido buena en la lucha cuerpo a cuerpo. En su aldea ella era la cazadora. Tenia buena puntería, y bueno, eso lo había dejado más que claro en la lucha contra los pykes. Se dirige hacía Fennec y esta la observa de arriba a bajo. Ella detiene el entrenamiento y Jo le comenta lo que había estado pensando hace un momento.
-La mayoría de los presentes pensaron como tú -Fennec se ríe. Por lo visto le hace gracia que sus pupilos se hayan sentido engañados. -pero en la batalla ya demostrasteis que no necesitáis entrenamiento en lo que se refiere a la puntería. Pero en cuento a la lucha cuerpo a cuerpo ignoro completamente cuál es vuestro nivel. Yo soy una gran francotiradora, pero si no supiera luchar contra personas que son superiores físicamente a mi hacía tiempo que estaría muerta. En la batalla tu no sabes como se van a suceder las cosas. No puedes esperar que podrás estar todo el rato escondida con un rifle en las manos disparando a tu antojo sobre tus enemigos. En la batalla contra los pykes tuvimos suerte, había muchos lugares donde cubrirse y poder apuntar tranquilamente. Pero a la vez haciendo eso provocamos muchos daños a la ciudad. Y Lord Boba no quiere qu esto se vuelva a repetir. Si hay otra batalla no quiere que la ciudad sea el campo de la misma.
Jo lo comprende. Claro que lo comprende. Pero solo con imaginarse las horas que se tendrá que pasar entrenando para ser buena luchando con sus propios puños se le cae el alma al suelo
-Puedo ver el desánimo en tus ojos, pero no te preocupes. Por lo que todo el mundo pudo ver eres la mejor tiradora que tenemos, por lo tanto si hay alguna batalla todo el mundo te querrá en la retaguardia para que les cubras las espaldas. Pero igualmente es importante que sepas luchar. Por mucho que te cueste, debes aprender a defenderte y a defender a tus seres queridos. Y eso muchas veces, no se consigue solo con un blaster – dicho esto, vuelve a dirigirse a sus pupilos. Muchos de ellos ya saben luchar, y a estos los hacen entrenar con los que no saben. -Jo este chico de aquí es Kanima. Es un gran luchador y creo que de él podrás aprender muchas cosas. Drash, que según tengo entendido es la que te ha convencido para que te unas a nuestras filas, está luchando junto a otra togruta que ha llegado recientemente. Pero tranquila, Drash tampoco sabe casi nada de lucha cuerpo a cuerpo. Es muy buena con las armas y las tecnologías, pero por lo que parece le parece lo pones a una mujer que le sobrepasa en altura y no la puede dominar. Os parecéis mucho. No me extraña que es compenetrarais tan bién en la batalla. En fin, no pierdas más el tiempo, empieza a entrenar. Buena suerte. -Jo, soltando el fusil y poniéndose delante del gran togruta, así lo hace.
Drash cae al suelo. Otra vez. Lleva horas entrenando con la misma togruta y el resultado es el mismo. Ella comiendo arena. Se nota que la togruta ya había luchado antes. Pero esto no la desmotiva, al contrario. Quiere derrotarla y lo va a lograr. Cuando vuelve a caer al suelo se da cuenta de algo. Jo ha llegado, y lleva su fusil. Le encanta la cara de espanto que hace cuando ve el entrenamiento. Se nota que ella tampoco tiene experiencia en este tipo de lucha. Otro motivo por el que pueden hacerse muy amigas. Cuando Jo termina de hablar con Fennec, se pone a luchar con el togruta que ella recibió en el puerto y cuando cae, empieza a buscarla con la mirada. Finalmente las miradas se encuentran. Las dos sonríen. Sus miradas lo dicen todo. Se están retando. A ver quién es la primera en conseguir derribar a su oponente. Después de tres horas más ninguna de las dos lo ha conseguido. Fennec ordena que todo el mundo se retire a su lugar de descanso, y que mañana ya se volverán a ver. Drash está en el suelo. Se levanta, y se dirige hacía donde se encuentra Jo
-Veo que al final te has dignado a venir.
-Ya te dije que vendría. -dice Jo -he tenido mis motivos para tardar en venir.
-En fin, me alegro de que estés aquí. Estoy deseando el dia en que las dos seamos buenas luchando y nos hagan enfrentarnos -Drash sonríe. Le rodea el hombro con su brazo y se alejan del campo de entrenamiento. Traspasan el escudo que protege el campo y pasan delante de los guardias que los protegen. Ha sido un buen día. Por lo poco que conoce a Jo le cae muy bien y aunque ha estado poco entrenando cree que se convertirán en grandes soldados. Que venga quien quiera. Podrán derrotarlos.

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